Lágrimas de Dios
Oro, plata, mantos, candelabros, etc. Lujo desmedido que aflora vigorosamente al llegar la Semana Santa pero que ha quedado deslucido este año por la lluvia. ¿No serán, acaso, estas gotas de agua las lágrimas de Dios que observa afligido cómo sus seguidores contradicen ostensiblemente sus principios?
Si se pretende enardecer la figura de Jesús se debería empezar por airear la semana santa con una ventisca de austeridad.
Compruebo cómo cada año, junto con los pasos de la semana santa, recorre nuestras ciudades un río de hipocresía que surge de la incompatibilidad entre la sobriedad de Jesús y la opulencia de estos días. Río más caudaloso cada año debido a las lágrimas de Dios.
Si se pretende enardecer la figura de Jesús se debería empezar por airear la semana santa con una ventisca de austeridad.
Compruebo cómo cada año, junto con los pasos de la semana santa, recorre nuestras ciudades un río de hipocresía que surge de la incompatibilidad entre la sobriedad de Jesús y la opulencia de estos días. Río más caudaloso cada año debido a las lágrimas de Dios.
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